Importación de cerdo: cupo innecesario

En México, desde la década de los 90, ha aumentado el consumo per cápita de carnes de pollo, res y cerdo. Simultáneamente, los precios reales, principalmente de pollo y cerdo, han disminuido.

El éxito en el consumo no ha ido aparejado de una expansión equivalente de la producción. Como resultado, aproximadamente 20% del consumo directo e indirecto de carne de pollo y 45% de carne de cerdo se obtiene de producto de importación.

El pasado mes de junio, y como respuesta a los aranceles que el gobierno de EUA estableció respecto de sus importaciones de acero y aluminio, el gobierno mexicano eliminó el tratamiento arancelario preferencial (0%) que otorgaba a las importaciones de carne de cerdo provenientes de ese país. En junio, el arancel aplicable a piernas, paletas y sus trozos, jamones y trozos de jamón, así como otros productos de EU pasó a ser 10% y a partir de julio, 20 por ciento. Para atenuar el posible efecto en los precios en México, el gobierno abrió un cupo para la importación de otros países hasta 350 000 toneladas de productos de cerdo con arancel de 0 por ciento. Esta cantidad equivale aproximadamente a la tercera del volumen importado en el 2017, o bien, a casi 15% del consumo nacional aparente de ese año. Las fracciones arancelarias beneficiarias del cupo representan 60% de las importaciones totales de cerdo.

El Servicio Nacional de Información de Comercio Exterior publica quincenalmente un reporte sobre el uso del cupo. El reporte más reciente indica que las solicitudes de asignación fueron por 1.35 millones de toneladas; es decir, casi cuatro veces el monto del cupo. Se asignaron únicamente 314 000 toneladas del cupo; es decir, 89% del máximo. Se han importado únicamente 4.5 miles de toneladas al amparo del cupo; es decir, 1.3% y no se ha utilizado, y quizá no se utilice, el correspondiente a 309 000 toneladas, que es 98.5% de lo asignado.

El Sistema de Información Comercial Vía Internet permite ver la evolución mensual de las importaciones de productos correspondientes a las fracciones arancelarias cubiertas por el cupo. Se observa que las importaciones mensuales muestran poca variación respecto de la trayectoria que tenían antes de junio. Lo relevante es que las importaciones provenientes de EU, que representaban 90% en las fracciones cubiertas, cayeron a 78% y fueron sustituidas por productos provenientes de Canadá, país que también es socio comercial en el TLCAN.

El cupo emitido en junio no se ha reflejado en importaciones provenientes de otros países, distintos a nuestros socios en el TLCAN. Tampoco ha impedido el aumento de precios de la carne de cerdo, los cuales aumentaron por arriba de la inflación desde junio. Esto significa que, probablemente, la protección arancelaria existente para países que no son socios comerciales es innecesaria, pues la posibilidad de importar sin arancel no ha llevado a un aumento del comercio.

En el otorgamiento del cupo se da preferencia a agentes establecidos en el mercado, como productores e importadores (97% del cupo). El restante 3% se reserva a nuevos competidores. El cupo se otorgó sin costo, pero tampoco se estableció una penalización por no utilizarlo. También es importante señalar que tres grupos concentraron 46% de la asignación y, hasta ahora, únicamente han empleado 2% de lo que les fue otorgado.

Es urgente que se revisen las reglas en materia de comercio exterior. La experiencia en el mercado de cerdo permite vislumbrar dos posibilidades: I) que los aranceles son innecesarios, pues el mercado que nos abastece abarca únicamente a la región TLCAN, y II) que la asignación del cupo no facilita la importación, inhibe la diversificación de las importaciones y el desarrollo de nuevos agentes económicos que abastezcan el mercado.

*Consultor de Ockham Economic Consulting, especializado en competencia económica y regulación y profesor universitario.

Fuente: El Economista