Los bebés ricos no toman leche materna: Unicef

La lactancia es una de las pocas prácticas benéficas para la salud más comunes en los países pobres que en los ricos. Uno de cada cinco niños de los que nace en un país industrializado no son amamantados. En los países de ingresos bajos y medios, casi todos los recién nacidos beben leche materna.

Este es un problema porque amamantar es una de las formas más efectivas de proteger la salud de las madres y los niños, de acuerdo con un nuevo estudio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). No obstante, cada año 7.6 millones de niños no se benefician de esta práctica en todo el mundo.

Según la investigación de Unicef, la mayoría de estos niños provienen de países ricos. Se estima que el 21 por ciento de los bebés de los países de altos ingresos nunca han recibido leche materna. En los países de ingresos bajos y medios, la tasa es del 4 por ciento.

Es más probable que los bebés reciban leche materna en México, donde el 94.9% de niños son amamantados, que en países como Irlanda donde sólo el 55% se alimentan de esta forma.

“Lo que ocurre es que a medida que los países se van industrializando, las mujeres se van incorporando al mercado del trabajo. Además, las familias son cada vez más pequeñas y no hay una red de apoyo a la mujer y a la familia. Algunas familias deciden no amamantar a sus niños”, explica Víctor Aguayo, responsable del programa de nutrición de Unicef.

En los países en desarrollo, las madres más pobres amamantan más tiempo a sus hijos que las que tienen más recursos económicos. “Las clases sociales con mayores rentas tienden a emular los hábitos de los países industrializados, y vemos que hay madres que eligen no amamantar a sus hijos sobre todo entre los estratos más ricos”, dice Aguayo.

En América Latina y el Caribe, las tasas de lactancia materna de los bebés a los 2 años en las familias más pobres es casi el doble que los de las familias más ricas.

Para los hogares de ingresos muy bajos, comprar leche artificial a menudo no es ni siquiera una opción, pero Unicef cree que esto tiene más ventajas que inconvenientes, sobre todo en lugares donde el agua puede estar contaminada o no se pueden esterilizar los biberones.

“La leche materna está diseñada específicamente para cada niño, no hay dos leches maternas iguales. No sólo es todo el alimento que el niño necesita, sino un líquido milagroso que protege al niño o la niña contra infecciones porque refuerza el sistema inmunológico. En medios en los que la infección y la contaminación son muy elevados, la protección de la lactancia materna es una maravilla tanto para el niño como para la madre”, explica Aguayo.

Los expertos dicen que la inversión en lactancia podría salvar cientos de miles de vidas infantiles y aportar importantes beneficios económicos porque ayuda a impedir la muerte súbita e incrementa el desarrollo físico y el coeficiente intelectual.

Los beneficios no son sólo para los bebés, sino también para las madres. “La ciencia es cada vez más clara indicando que las mujeres que amamantan tienen menos riesgo de cáncer de ovario y útero, de depresión postparto y diabetes”, finaliza Aguayo.

Fuente: Reporte Índigo